Boletín ENTS

Organizan ENTS y CNDH conferencia sobre partería tradicional como derecho cultural

Boletín ENTS-UNAM 34
Ciudad Universitaria
23 de mayo de 2018

• • Se busca que las mujeres indígenas sean tratadas como sujetos de derecho.

En el marco del “Ciclo de conferencias Rodolfo Stavenhagen sobre los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas”, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), a través de su la cuarta Visitaduría y la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), organizaron el evento denominado “La partería tradicional como derecho cultural”.

En las instalaciones del Centro Nacional de Derechos Humanos de la CNDH, y con la moderación de la especialista de la ENTS, licenciada Ariana Rodríguez González, se desarrollaron los trabajos donde se analizaron las características, necesidades y posibilidades que esta práctica tiene en nuestro país.

El subdirector de Medicina Tradicional de la Secretaría de Salud federal (SSa), doctor Hernán José García Ramírez, inició con una explicación sobre la metodología que la Dirección de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural de la SSa se plantea para abordar el tema.

“Los aportes que la partería tradicional provee, sientan la base del marco de derechos con que a nivel nacional e internacional se observa y entiende esta práctica”, afirmó el doctor García, y recordó que el convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, señalan el derecho de los pueblos originarios para atenderse médicamente con sus métodos tradicionales, “y la partería es uno de ellos”, afirmó.

“La comprensión que las parteras tienen sobre el funcionamiento y características del cuerpo humano durante el complejo proceso del parto es tan extenso como añejo, y es hasta ahora, que la medicina alópata inicia formalmente el estudio de prácticas que son antiguos usos y costumbres en la medicina tradicional, los cuales cambian la forma de parir en el mundo”, concluyó.

La partera y presidenta de la organización “K'inal Antzetik” de Chiapas, Micaela Hernández Meza, se refirió a múltiples experiencias e iniciativas que en las comunidades han tenido y generado.

El trabajo comunitario, aseguró, es una herramienta que sensibiliza sobre los derechos que las mujeres tienen para decidir la forma en que quieren parir, pues “pueden tener la tranquilidad de tener a sus bebés en su propia casa, donde se rodean del cariño de sus familias y pueden utilizar las hierbas y baños que al final, se ha comprobado, ayudan tanto al pronto restablecimiento de la madre como a la mejor adaptación de quien recién llegó a este mundo”.

Además, comentó que al atenderse con parteras, las mujeres se liberan de la barrera del idioma, pues muchas no hablan español y en los hospitales no hay traductores.

La profesora de carrera de la ENTS y coordinadora del Centro de Estudios de Género, doctora Julia del Carmen Chávez Carapia, habló sobre la distancia que hay en nuestro país entre las políticas públicas en materia de salud de la mujer y la realidad que viven las indígenas ante la falta de respeto a sus Derechos Humanos.

La perspectiva de género debe ser siempre aplicada en los contextos de democracia y modernidad, para que la desigualdad social sea erradicada; que las mujeres dejen de ser tratadas como objeto y, en cambio, sean respetadas como sujetos independientes con características y derechos propios, aseguró la también decana del H. Consejo Técnico de la ENTS.

La profesora de asignatura de la Escuela, licenciada Reyna Camarillo Reyes, y la asesora de la Coordinación Nacional de Acciones Comunitarias y Participación Ciudadana del Instituto Mexicano del Seguro Social, doctora Lucrecia Molina Correa, ahondaron en la discusión, experiencias y propuestas que esta práctica tradicional les ha proveído y cómo es que, desde sus ámbitos profesionales, acompañan este proceso de transformación cultural y procuran el respeto de los derechos de sus practicantes.

Los datos

Con base en el estudio “El estado de las parteras en el mundo”, en 2014 existían en México 15 mil parteras tradicionales. La legislación mexicana reconoce la medicina tradicional desde 1990, pero califica a las parteras como “personal de salud no profesional”.

La Organización Mundial de la Salud considera que las parteras calificadas reducen el riesgo de defunciones maternas y neonatales, por lo que promueve que los gobiernos implementen políticas públicas que impulsen su trabajo, sobre todo si se toma en cuenta que solo una de cada tres mujeres en zonas apartadas recibe atención adecuada durante el parto y el embarazo.

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