Boletín ENTS

Rufino Tamayo, a 25 años de su muerte

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Boletín ENTS-UNAM 60
Ciudad Universitaria
31 de octubre de 2016

La Plaza de Santo Domingo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, fue sede de las Mega Ofrendas de la UNAM, organizadas por la Dirección General de Atención a la Comunidad (DGACO). En este sitio, se ubicaron 85 altares tetraédricos (prismas de cuatro lados), además se presentaron 66 actividades artísticas y culturales, dos foros y 250 catrinas itinerantes.

Este año, las ofrendas estuvieron dedicadas al pintor Rufino del Carmen Arellanes Tamayo, las cuales vistieron al antiguo Barrio Universitario a lo largo de una semana.

Frente a la Iglesia del lugar, destaca la ofrenda de la Escuela Nacional de Trabajo Social, hecha por alumnas y alumnos de la ENTS, totalmente a mano. El tapete, que es el comienzo de la ofrenda, se ve reflejada la obra Dualidad del pintor oaxaqueño; ahí se muestra la pelea entre Tezcatlipoca, el Dios de la noche que representa lo masculino y Quetzalcóatl, Dios del día y representante de lo femenino. Es una lucha de los elementos que originan la vida: por un lado el bien, la sabiduría, la luz y por el otro el mal, las tinieblas.

El día es simbolizado por un reptil de vibrante color turquesa, la serpiente emplumada representa al Dios Quetzalcóatl en tonalidades cálidas, el cuerpo semi enroscado y la boca abierta que se aproxima a su opuesto con el sol en lo alto. La noche se hace presente con el Dios Tezcatlipoca en forma de jaguar, sobre un fondo de tonalidades frías, con la luna descendiendo y la Osa Mayor sirviendo de escenario para que el jaguar despliegue su ferocidad atacando con garras y dientes a la serpiente emplumada. Mientras estos animales luchan, el cielo se ilumina a medida que amanece, los matices rojos y azules se mezclan en el centro como un choque de tonalidades provocado por la pelea.

“El combate ha empezado y los dos animales abren sus fauces para amenazarse mutuamente. La tensión del centro del mural se desvanece en los extremos del lienzo donde lo masculino y lo femenino se identifican con el sol y la luna, con el día y la noche, con la vida y la muerte”, señaló Rufino Tamayo al crear su obra.

En lo alto de la mega Ofrenda, se muestra la llama de la Fraternidad, otra obra de Rufino Tamayo, en la cual se representa la solidaridad y la comunión de la raza humana, simbolizada por un grupo de individuos entrelazados por la espalda rodeando una hoguera, que representa la fuerza del progreso y el ingenio de la humanidad. La llama de la fraternidad para los trabajadores sociales se plasma con la intención de integrar a todos los grupos socialmente vulnerables (como personas mayores, niños en situación de calle, personas con discapacidad, personas sin hogar, etcétera) y grupos socialmente no vulnerables.

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